La frontoplastia, también conocida como reducción de frente o avance de la línea de implantación capilar, es una cirugía estética destinada a acortar la altura de la frente mediante el descenso del cuero cabelludo.
Está indicada en pacientes que presentan una frente amplia de forma constitucional o tras pérdida capilar, y que buscan una mayor armonía en las proporciones faciales.
El procedimiento permite reducir entre 1,5 y 2,5 cm la frente, logrando una transición más equilibrada entre cabello, frente y cejas. En algunos casos puede combinarse con otras cirugías estéticas faciales, como lifting frontal o elevación de cejas, para potenciar el resultado global.
El objetivo es conseguir un rostro más proporcionado, armónico y femenino/masculino según el caso, siempre manteniendo un aspecto natural.
La frontoplastia se realiza habitualmente con anestesia general o local con sedación, y tiene una duración aproximada de 1 a 2 horas.
El procedimiento consiste en realizar una incisión en la línea de implantación capilar, cuidadosamente diseñada para camuflar la cicatriz entre los folículos del cabello. A través de esta incisión se desprende el cuero cabelludo y se avanza hacia adelante, reduciendo la altura de la frente.
En algunos casos, se puede complementar con un injerto capilar en la zona frontal para perfeccionar el diseño de la línea del cabello y hacerla aún más natural.
Las suturas quedan ocultas dentro de la línea capilar, lo que asegura una cicatriz muy discreta y estética.
os resultados de la frontoplastia son visibles de forma inmediata, aunque el aspecto definitivo se aprecia conforme disminuye la inflamación en las semanas posteriores.
Los resultados son duraderos y estables en el tiempo, aportando una mejora notable en la armonía del tercio superior del rostro y en la confianza personal del paciente.
La recuperación tras una frontoplastia suele ser bien tolerada y con resultados progresivos:
El resultado definitivo se observa a los 3–6 meses, cuando los tejidos se han asentado por completo.